Del reposo, los recuerdos, rejas extintas y otros intentos.

El amanecer disipa la penumbra del domingo.
Uno de esos inusitados y extraños domingos de mayo, al sur, con pleno verdor de ocres, tibieza y resplandor.
¡Otoño que pareces primavera!





Paso a paso, muy temprano, solo encuentro silencio y quietud.
En este horizonte urbano, en uno y en otro sentido, hasta donde alcanzo a ver, me sorprenden cientos de rejas en su fría diversidad...
¡Entoncés, los barrotes decidores, invitan a detenerme y capturar una imágen de su diálogo visual incomparable!


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