Categoría: Relato poético.
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El Camino angosto.
Frente a un árbol despojado de todo ornamento, íntegro en esencia, sin siquiera una hoja y tan quieto sobre aquel camino de rosas… ¡lo ví! ¡El Camino se desplegaba ante mi como un infinito océano de aroma y pétalos color carmesí, no exento de espinas, aunque adornado de tal belleza…
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Anhelo
¡Te pido ver! Dame la luz sutil y silenciosa de la tarde (fruto ocre de esa cadencia que asimila la noche) Prefiero la penumbra del sol caído a la estridencia del cenit y esconderme en ese tibio intersticio… Conozco bien el abrasador calor de mediodía detrás de una mañana indolente…
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Allí donde cae la tarde con un cielo ardido.
Al fin y a pesar del anochecer próximo, prefiero la incierta senda de los libertos al camino infame de los esclavos dormidos…
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«El Camino como arquetipo»
Me he preguntado ¿que tienen en común el camino del Dante hacia la profundidad del Infierno o hacia las alturas del Paraíso con una teología de la peregrinación de Anselm Grün ?
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Aroma a eucalipto…
En el atardecer de aquel día perseguía un camino desolado con la vista puesta en una larguísima hilera de focos tibios oscilantes que marcaban el ritmo de mi andar. Esas luces, esparcidas en la extensa soledad lineal, eran mecidas por la cadencia de una brisa suave, impregnada de un evocador…
