¡El camino, una vez bifurcado, se extiende ante mi inocente. Recibe mis pasos con la sonrisa de un amor que esperó tanto por mi! Siento el abrazo de un delicado paisaje urbano nutrido de hojas ocres de un otoño diferente, único, renacido e innovidable. ¡Lo disfruto tanto! ¡Asidos al aleteo…
Existe un diálogo… Mis transitados caminos dialogan entre si, mientras contemplan el cielo y las estrellas con una mirada de certeza despojada del gris cotidiano. Quizás, sea una respuesta de consuelo ante la inceridumbre de la noche… Existe un diálogo entre los pies polvorientos de caminos gastados con esos ojos…