així et recordo La oscuridad se mantenia cautiva en el bosquesito de árboles mudos, sin viento, ni brisa. El cielo plateado y remoto, extendía el horizonte hasta las cumbres lejanas. Desde allí, una fría atmósfera violeta delineaba la montaña, un cerro tras otro, hasta perderse en la bruma gris. La…
Desde la morada más interna, el desierto recorre la memoria. Sigue el Camino de los recuerdos haciendo de una latitud y de una longitud concretas, certeza y consuelo…
Regreso desde aquel sitio para continuar mi Camino ascendente, en medio de la noche más estrellada, de cara al horizonte que intuyo posible. ¡Que ilusión!