Cuéntanos la última cosa con la que te hayas emocionado.
El Arte…
Recorro las salas de exposición una y otra vez.
Ése es mi trabajo.
El de controlar que los visitantes y la obra dialoguen sin inconvenientes.





Sin embargo, mi sensibilidad también se siente inspirada a contemplar la obra de este artista, su mirada y cosmovisión única.
¡Ésa es, para mí, una emoción íntima y profunda!
Cuando se establece un diálogo delicado y muy personal con la obra que murmura suavemente y hace de su contemplación algo inolvidable.



«Sino intentamos descubrir la esencia religiosa, el sentido mágico de las cosas, no haremos sino añadir nuevas fuentes de embrutecimiento a las que en la actualidad se ofrecen a los pueblos»
Joan Miró, Cahiers d’Art, 1939


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