¡Basta una semilla para cambiarlo todo!
Hay fisuras mínimas que dan espacio a un primer brote.
La vida se abre paso a pesar de las corazas.
Uno de temblorosa fragilidad y fuerza inusitada.

A veces, de manera inesperada, redescubro la belleza sutil, tímida y profundamente inspiradora de las "flores del concreto"
Me recuerda que existe una esperanza luminosa en cada semilla, en todo proceso, en la perdida y el dolor, en la distancia y los finales.
Un espacio de luz en el rígido concreto, útero inesperado, abrazará el primer brote y de ese brote vendrá un tallo que dará la flor más bella…
y sus semillas, esparcidas en el viento, conseguirán anidar en otros úteros de concreto.
¡Basta una semilla para cambiarlo todo»


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