¡Hay un instante en el Camino en el cual detenerse a contemplar el paisaje es una necesidad vital, un destello de libertad, un encuentro esencial!
Comparto algunas reflexiones ignacianas del Libro Peregrinando hacia la Santidad del P. Gustavo Lombardo, IVE
Mi recuerdo
Una vez tuve el asombro de la montaña frente a mi con la fiereza y la hermosura de su inconmensurable volumen pétreo. Y, en un pequeño trozo de roca en ascenso, descubrí algunos petroglifos de trazos tan bellos como temblorosos.
¡Estaba frente a la existencia misma!
Me sentí embelesada y conmovida al mismo tiempo ante un registro de antiquísimo sentir.
¡Aquellos hombres, perdidos en la línea del tiempo, se habían ido hacía tanto, tanto tiempo! Sus trazos, aferrados a la roca inclemente, consiguieron sobrevivir para dejar una huella honda en mí.
Pensé en ellos, pensé en mi y pensé en la búsqueda del Camino, en su anhelo por comprender el origen y el tránsito de la existencia que es el mismo en todos…
La eterna cuestión del ser: ¿de donde venimos? ¿hacia donde vamos?
Los derechos de Dios (I)
Con mucha verdad afirmaba San Alberto Hurtado que «toda reforma espiritual seria presupone una renovación interior de esta verdad fundamental de la Religión: Dios y yo»
«Peregrinando hacia la Santidad», P. Gustavo Lombardo, IVE, pag.142 (A. Hurtado Cruchaga S.I., Un disparo a la eternidad, 163)
Dios tiene derechos sobre nosotros
Ese derecho esencial de Dios está escrito en la contextura de mi ser…
«Eterno es ese derecho de Dios…Los cielos y la tierra pasarán. El placer y la pena humana pasaran. Las risas y las lágrimas pasara. Las artes y los libros y los museos pasarán… La fe y la esperanza pasarán, pero el dominio de Dios y sus consecuencias sobre mí, felices o desgraciadas, no pasarán. El amor eterno que es la razón de ser del mundo y de los mundos; este amor eterno no será frustrado»
«Peregrinando hacia la Santidad», P. Gustavo Lombardo, IVE, pag.142 ( Tomás de Aquino, Suma Teológica, II-II, q. 161, a. 1, ad 5.)
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