Piensa en el viaje por carretera que más te ha marcado.
Así reza el cartel frente a mi…
«Itinerario popular de fe en tierra inhóspita cegada por sus arenas salitrosas»
¿Y yo?
¡Aquí!
… llevo mis pasos nuevos sobre senderos traqueteados una y mil veces…
¡Qué paradoja!



Observo mis mapas y el paisaje a la vista con la inquietante incógnita de permanecer en ésta inhóspita tierra cegada por sus arenas salitrosas.
Me resulta familiar tanto la montaña como el osado río que desafía al desierto.
¡Sin embargo, el paisaje tan árido y desolado parece irreal!



He vuelto desde lejos a pisar el ripio de la ruta del desierto para descubrir, en el andar, que ¡mientras más me alejo, más me acerco!
Entoncés, decidi quedarme un tiempo más siendo parte de esta aridez extensa...
¿Quién sabe?
¡Quizás descubra un destello de belleza escondida reflejándose en el salitre desolado!


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