Hay instantes que enmudecen, lugares que abrazan y una Verdad imperecedera que nos aguarda.
¡Inquieto corazón quieto!
Hago propias las palabras de San Agustín
«FECISTI NOS DOMINE ADTE IRREQUIETUM EST COR NOSTRUN DONES REQUIESCAT IN TE»
Atravieso puertas y doseles antiguos; la nave central se dirige al transepto donde la luz evocadora del altar envuelve los sentidos…
Permanezco allí en completa quietud…
¡Inquieto corazón quieto!
¡Entoncés, las imágenes hablan por mí!














Deja un comentario