Nit blau
Al caer la tarde me encuentro afuera con la sensación de una noche intensamente azul que lo abarca todo.
Las voces de la plaza se apagan y se alejan discretas. Es el fin del verano, cuando la brisa sopla fresca y las tardes se hacen cortas.
La ciudad, tan enorme como impersonal, se despliega con una luz diferente, más azul, más fría.
El pequeño ejército de gente sin hogar despliega su riqueza atesorada en los bancos de la plaza, ciertos rincones y recodos bajo techo.
Al fondo se escucha el ulular de sirenas, las hélices de helicóptero sanitario, el rugir de alguna moto y el apagado murmullo de la calle.
La noche urbana, hogar y encuentro para algunos es, sin embargo, desolación y desamparo para otros.
¡Escena y vida sucediendo al mismo tiempo sin ningún pudor!
Y yo, lejos de casa, he llegado a comprender ese sentir.
Y a veces, sin imaginarlo, la noche puede tomarte por sorpresa sintiendo que no tienes a donde volver…









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