Sin GPS camino entre calles tan angostas como antiguas perdida en un mundo de grafiti e historia, donde todo parece cinematográfico y osado. ¡Irreal!
Lado a lado de callejas con poca luz y balcones mínimos, cubiertos de macetas y ropa colgada, descubro artesanos de zapatos y sombreros que creía extintos.
¡Me sorprenden detenidos en el tiempo!
En algún rincón inesperado se abre esa plaza medieval rodeada de edificios bajos, ventanas amaderadas, puertas angostas y una sensación de luz esquiva y penumbra inminente.
¡Cuánto calla!
En ese momento asoma la inquietante pregunta; ¿acaso las gárgolas de la Basílica contarán la verdadera historia de esta ciudad perdida al caer la noche?
Por ahora, busco la salida mientras permanece la luz de la tarde…














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