peus descalços
Al seguir tus Huellas perfectas, con la Estrella de la mañana como guía y consuelo, duelen los pies, descalzos, firmes, decididos.
Ya sabes cuanto extraño, a veces, la Cruz del Sur y el tiempo de los intentos…









Una brisa delicada, más caricia que brisa, al fin me brinda consuelo.
Consigo un precioso descanso sobre la Roca, sólida y quieto cobijo.
La tarde violeta y el aroma del mar abrazan mi frágil humanidad, mientras comprendo que tus Huellas perfectas me contienen y conocen profundamente mi cansancio y mi dolor. ¡Verderamente, éso es todo lo que necesito saber!
Así, en un instante de íntima contemplación, tú me miras y yo te miro...
¡Es hora de continuar!


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