Relat urbà i arrel
Recuerdo…
“Era de tarde, una de esas cálidas tardes de verano que dejan poco espacio a la brisa. Lugar de tierras secas abrasadas por el sol de medio día”

¡Que exquisito aroma el de aquellos árboles inmensos y añosos!
Solía observar la cadencia del cielo al oscurecer junto a la tenue luz del candil.
Así, era sencillo soñar e imaginar cuanto habia de oculto detrás del velo que lo cubría todo...
¡Podía sentir algo sagrado en aquel intante de penumbra!
Aquí, en el presente de mi Camino, ya es de tarde. Un sol tibio de primavera se desliza hacia el ocaso.
Y es hora de continuar, aunque duela un poco…

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