refugi

Una luz iridiscente y disipada envuelve el paisaje del Camino, haciendo de el un refugio.
El cielo, en extensa diafanidad, carente de nubes y estrías, hace silencio ante la Luz eterna.
Me detengo un instante sin perder detalles del paisaje. Al borde del Camino descubro la misma maleza que ya ha reverdecido y adquiere un nuevo encanto.
Cuento las espinas, ciertas flores y una inmensa cantidad de hojas dispersas hasta horizonte.
¡Que imágen tan conmovedora!
Veo el Camino con claridad y detalle. ¡Ya no me es esquivo!
Él le da a mi peregrinación un norte cierto, un mapa comprensible y una Luz diáfana.
¡En este instante, sin estridencias, ni reparos, voy a tu encuentro, pero ya lo sabes!
¡Sí!

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