En realidad, es un paisaje urbano indolente.



De la larga, larguísima vereda, fui a dar hacia un espacio inusitado sin verdor, ni vida aparente.

Me quedé quieta y pensativa. Aquello me parecía un paraje abandonado y carente de sentido en plena ciudad.

Escombros, basura, trastos olvidados y ladrillos indolentes.




Deja un comentario