Éste es un espacio creado para compartir mi experiencia del Camino en imágenes, bocetos y fotografía, palabra, poesía, sensaciones.

¡Algo así como la vida misma!

El atajo de los jolgorios.

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¡Cuando la luz, de apariencia extinta, se hizo presente me arrebató el aliento!

Quedé quieta, muda, con el asombro de un Tabor tan real como la vida misma y sus intersticios  contemplativos.

_ ¡Ve por el Camino largo, deja atrás y a un costado las señales chillonas, errantes e irreverentes, que exigen  tomar atajos con descarada insistencia!

La senda por la que me dirijo se abre en Cruz ascendente. ¡Siempre ascendente! Va envuelta en el silencio de un ocaso o el de una tarde fría de domingo. Unos pocos viandantes transitan  por aquí y de tanto andar se convierten en compañeros de ruta.

¡Estoy agradecida!

El ruido del gentío, que recorre los atajos de brillantes jolgorios, ya me parece lejano. Allí, en dónde es mejor no ver, ni comprender, ni arriesgarse a acallar el bullicio general…

Este Camino, contracorriente, constante y real, en esencia nos ubica frente a nosotros mismos. Exige la consciencia del «humus» que pisamos y del «humus» esencial, rodeados de un silencio  que nutre la hondura.

¡Es Verdad y es Vida!

Una brisa suave, algún rayo de sol color ámbar, un trino, hasta el sollozo es suficiente para ser consolado.

Así, lado a lado, ayudándonos unos a otros, guiados por la gracia que no podemos ver, nos atrevemos a perseverar y a creer más allá de una, de dos, de cien caídas…

El Camino que he tomado asciende contra toda la incertidumbre del jolgorio general. Es un Camino en Cruz. Un sueño de Amor. Real. Vivo. Único.

Existe esa certeza interior, silente y pura,  de haber elegido la dirección correcta.

Un Camino de vuelta a casa sin atajos…

En Paz…

Camino en cruz ascendente. MI INSTAGRAM DE OBRA

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