¡EL CIELO CALLA! ¡EL CIELO ESPERA!

…tarde, a instantes de la primera estrella de la noche, el frio no daba tregua a la quieta mirada sin temblar.
En un sentido y en otro, a lo largo del camino, podía ver a través de la penumbra. ¡Al comprender lo que estaba sucediendo me inquietó pensar si convenia entrar, dejar afuera aquel horizonte cautivo y hacer de cuenta que nada raro sucedía o… ser valiente.
Aún así y a pesar de mi, la noche me dio la posibilidad de atravesar su densa oscuridad.
¡Fue un instante ínfimo, epifanía y totalidad!
Entonces, las raíces ocultas comenzaron a despojarse del espeso telón que las cubría.
¡De pronto una transparencia tan real como inquietante disipó mi cómodo permanecer! ¡Me desinstaló completamente!
Intui, con cierto grado de espanto, que aquella visión cristalina me exponía a algo nuevo, necesario, liberador… ¡Era una oportunidad a mi alcance!
¿Estaría dispuesta a tomarla y correr el riesgo de ver?
¡La inesperada transparencia rescató del destierro y del olvido a mis raíces más hondas, mientras el Camino hacia una pausa en completo y venerable silencio!
¡EL CIELO CALLA! ¡EL CIELO ESPERA!
Junté coraje para contemplarlas con respeto y delicada atención. Ascendi y descendi por ellas sin apuro ni congoja, después de todo me habían esperado pacientes durante tanto, tantísimo tiempo!…
¡cómo perder esta posibilidad única!
¿cómo?…

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