Fria tarde de fin de Junio, sin trinos, ni rumores, me has conmovido…
«Les oiseaux» ¿serán esos pájaros que anidan en la penumbra a plena luz día?
Cuatro mapas, con apuntes y señales, no son suficiente para mostrar el camino corto…
Sin embargo, brindan datos y líneas. Talvez la exacta ubicación de la primera estrella de la noche, el tiempo del solsticio de invierno o algún atajo, para mí, del todo inconducente.
«Vous valez tellement plus que les oiseaux!» continúa el raro escrito ante mi…
¡Tu vales más que muchos pájaros!
¡Consuelo de mis consuelo, he recorrido un largo sendero en territorio hostil! ¿Existirá, acaso, un asomo de reposo detrás de esta mansedumbre imperturbable?
Dado el tiempo preciso, al abrirse el cerrojo de aquella habitación escondida… (Ésa que una vez te mencioné en secreto) el corazón se delata sensible y apasionado. Ante la sospecha busca un rincón apartado donde ocultarse de la luz del día.
Entoncés, ciertamente, me pregunto: ¿la habitación 19 será real ó sólo es el título y la portada de un libro más?
«Mes oiseaux», pensé… Ésos que, ahora, son «Mis pajaros» abandonan el nido de la noche, justo cuando comenzaba a aceptar la penumbra…
Si es asi, te pido, entoncés… ¡Concédeme la Gracia de conservarnos en Libertad! ¿Será posible?…


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