Se disipa la luz de la tarde y la penumbra avanza inexorable…
Vuelvo por un camino gastado de pasos antiguos. La senda áspera se ha transformado en un sentir amigable a pesar de todo.
Un reencuentro. Un adolorido regreso desde la distancia…
De donde yo provengo las tardes cálidas de verano son intensas bajo un dilatado cielo diáfano con una inolvidable sensación de eternidad…
Alcanzo a observar la línea de la montaña tan árida y solitaria como la recuerdo… y el soplo del viento en esta geografía y el agua escasa, vapor de un suelo quebrado por la sequía…
…Un día me fui para dejar atrás lo conocido… Decidí avanzar y lo conseguí… Tomé la larga ruta hacia el mundo y lo recorrí… hasta donde pude le creí, algunas veces nos desencontramos, pero logré cumplir el anhelo que creía propio… Salí liviana de equipaje, inexperta, aunque con fuerzas renovadas…
Diré que hice una larga, larga peregrinación, paso tras paso, día, tras día…
Como es de esperar, en el devenir de la geografía de mi Camino, atravesé suelos planos y algunos realmente escarpados, ciertas noches me envolvieron en una profunda oscuridad y el frio me hacía tiritar. A lo largo de la ruta asomaron mil soles con sus amaneceres y yo aprendí a sorprenderme con cada uno de ellos como si fuera la primera vez….
… Además, el color, las pinceladas, las texturas y todo aquello me otorgó un lenguaje íntimo y cómplice…
Viví junto al mar sintiendo la vida con intensidad… ¡ese aroma de húmedo anochecer me encantaba! En cuanto asomaba la primera estrella de la noche, solía quedarme muy quieta para contemplar las estrellas reflejándose en la vastedad del agua. ¡Me parecía soñado aquello del horizonte perdido junto al cielo!
¡Un verdadero sueño de Van Gogh…!
También, volé y volé para divisar a cierta altura lo que no podía comprender desde la tierra…
¡Talvez era una forma de sentirme libre…!
Aunque hoy he regresado… Quería susurrarte que vengo desde lejos…
¡Espero que no me hayas olvidado!
¡Es verdad!… como una hija pródiga lme verás cargando unos cuantos baúles repletos de sueños y vivencia…
Seré sincera… ¡me tomará mucho tiempo contarte lo que he vivido… Quien soy realmente y cuanto agradezco tú árida herencia frente al Lucero del Alba…
…nada es igual ¡lo sé!, sin embargo te miro conmovida: ¡Cuanto has crecido!
Talvez, me observarás sorprendido…
No hay apuro, ni prisa para el reencuentro… ya no es necesario correr hacia una meta imaginaria, los años me enseñaron el valor inestimable del eterno presente de tu Amor.
Con pasos lejanos vengo a pie por un extensísimo camino de ripio y espinas…
Quizás, solo te pida té caliente, un callado abrazo, tu mirada sostenida y amorosa…
Tengo mucho que contarte…

Cuaderno de Viaje 2019
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