Éste es un espacio creado para compartir mi experiencia del Camino en imágenes, bocetos y fotografía, palabra, poesía, sensaciones.

¡Algo así como la vida misma!

Relatos Viscerales: «Un recuerdo azul»

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¡Decididamente cuento las estrellas, una a una, de a miles y de a ciento de miles! ¡Es mi oración y la ilusión de conservar, en el corazón, un pequeño destello de Su Luz!

¡Me envuelve una densa oscuridad en el quieto reposo de una noche de verano, quizás de lo más honda y exquisita que haya visto!

Viene a mí el recuerdo de una infancia lejana, perdida en el tiempo, al pie de la montaña más árida. Cadenciosa y tenue la penumbra, que se antepuso a la primera estrella de la noche, se disipa y el canto nocturno, la vida que despierta al anochecer, me recuerda que es hora de sueños y de quietud.

La diminuta experiencia de mis años niños asignó nombres fantásticos al ulular del viento, al graznido de la lechuza o el rose de las ramas contra mi ventana de la casa de campo. Allí, la naturaleza era original y jugaba a las escondidas con el miedo y mi sueño.

¡Del dócil despertar a la noche debí recorrer un universo desconocido…!

A veces, consigo atrapar uno de esos recuerdos azules que se despliegan, con sutileza, en mi interior. Entonces, contengo la respiración respetuosa de su paz para, así, poder contemplarlo cuanto me sea posible como quien guarda su prístina belleza.

Algunos (los recuerdos) me conmueven hasta las lágrimas… de ellos se desprenden, como pétalos húmedos, variadas sensaciones y vivencias que llegan para desvelar secretos que había olvidado…

¡Que bello es descubrir esa existencia sutil que nos habita y el camino espiritual en cada aliento!

Aprendí, con demasiado tiempo y esfuerzo, a poner la mirada en el horizonte y solo cada tanto retornarla al cielo… ¿será que el espíritu recuerda su origen y ese es el secreto que guarda el corazón impregnado de nostalgia?…

Me detengo a la orilla del camino… me toca aceptar la distancia recorrida y reconocer los senderos reales…

La inquietud de la juventud ha quedado atrás, el incipiente otoño trae consigo un viento suave y fresco con aroma a vívida existencia. ¡Es posible comprender su lenguaje si se acalla la razón de tanto medir y calcular…!

Parece irreal, sin embargo, puedo oír un violín de fondo, un sonido que sana mi ansiedad y afina mis cuerdas internas, mientras la luz de la tarde se disipa con esa cadencia suave, armoniosa y natural que dejé pasar. ¡Hay un destello de eternidad en este instante! Algo que me deja intuir el velo que envuelve la existencia…

Desde un hondo rincón de mi cuerpo exhalo, con suspiro de alivio, el dolor acumulado a lo largo del viaje… (¡una respuesta visceral, talvez…!) para un espíritu que ha comenzado a comprender…

¡Es momento de soltar este recuerdo azul para conservar las estrellas…! ¡Con mis fuerzas restablecidas ya puedo incorporarme en un primer paso, fijar la mirada en el Camino y dar gracias…!

¡Con mis fuerzas restablecidas ya puedo incorporarme en un primer paso, fijar la mirada en el Camino y dar gracias…!

Cuaderno de Viaje 2019

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