(Itinerario)
Despliego el gastado mapa, que llevo siempre, con el deseo de comprobar el horizonte cierto hacia el cual me dirijo.
Hace una mañana de otoño gris, de ésas que disfruto tanto, cuya brisa fresca despierta mis sentidos.
Atesoro el silencio del tiempo deshojado. Será porque con el aprendí amar el reencuentro, las espinas, la distancia y el atardecer con sus sombras de ocaso.
Al elevar la mirada comprendo, de alguna manera, la inmensidad en la que me encuentro. Veo un paisaje en colores sepia y detrás un horizonte tan gris plata como las estrellas distantes.
¡Podría ser el reflejo de un espejo limpio?
Decidí pasar inadvertida y permanecer allí, muy quieta, para ser parte de este paisaje contemplativo y profundamente bello cuanto me sea posible.
Y, como todo tiempo en la vida, me detengo a contemplar el Camino recorrido...
¡Ya es hora de continuar!
Me queda sonreír con un suspiro de agradecimiento y plegar mi mapa con la certeza que éste es mi itinerario elegido.

(Un día en el «Itinerario del Camino» 2018. Silvia Garavaglia)


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